El civil tiene algo directo, casi sin filtros.
Un momento concreto donde todo se vuelve claro,
donde la decisión se hace presente de una forma simple y contundente.
No necesita grandes gestos para tener peso.
Hay una intimidad particular en esa escena: miradas más cercanas,
emociones más contenidas, una sensación de “esto es ahora” que lo atraviesa todo.
Me interesa esa honestidad, esa forma de vivirlo sin artificios.
Porque en lo esencial, en lo que no se adorna,
aparece una verdad distinta. Y es desde ahí donde elijo mirar.
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